ConversationsIssue 01

«Un edificio es una frase escrita con luz» — Théo Marchand

15.07.2026 — The Society

«Un edificio es una frase escrita con luz» — Théo Marchand

[CONTENIDO DE MUESTRA — persona ficticia, sustituir antes de publicar]

Théo Marchand, arquitecto. París. Piensa los edificios desde los materiales, no desde los planos. Elena Vossberg nos trajo hasta aquí.

Su atelier del 3ème fue un taller de encuadernación, y algo de eso queda: rollos de pergamino sobre las mesas, maquetas de cartón cosidas más que pegadas. Junto a la ventana, una silla de roble que no deja probar a nadie hasta que la levanta. «Pesa la mitad de lo que aparenta. Así se reconoce un objeto honesto.»

¿Cuál es la primera cosa que recuerdas haber hecho con las manos?

Una presa en el arroyo del pueblo de mi madre, con piedras y barro. Duró una tarde. Aprendí dos cosas: que el agua siempre gana y que construir es negociar con lo que no puedes controlar. Sigo en esa negociación cuarenta años después.

¿Cómo trabajas?

Camino el solar al amanecer antes de dibujar una sola línea. El solar te dice dónde quiere las ventanas; el problema es que casi nadie va a escucharlo. Después dibujo a mano, en pergamino, porque el ordenador es demasiado obediente: te deja hacer cualquier cosa, y «cualquier cosa» es el enemigo.

¿Qué le sobra a la arquitectura?

Espectáculo. Edificios que gritan para salir en las revistas y luego no saben envejecer. Un edificio no es una foto: es una frase escrita con luz, y las mejores frases no necesitan exclamaciones. Defiendo los muros aburridos que dentro de cien años seguirán haciendo su trabajo.

Discutes con una ceramista sobre si un muro puede ser honesto. ¿Puede?

Elena dice que la arcilla no perdona la mentira porque sale a 1.280 grados. Yo digo que el hormigón tampoco: si lo encofras mal, lo confiesa toda la vida. Un muro honesto es el que enseña cómo está hecho. Llevamos años discutiendo los matices y espero que no acabemos nunca.

¿Hay algo que todavía no te salga?

La luz artificial. La natural la entiendo; la artificial todavía la coloco como pidiendo perdón. Y las casas propias: he hecho cuarenta para otros y ninguna para mí. Algún miedo habrá ahí que no he querido mirar.


Las cinco de The Society

Un objeto del que no te separas. Un ladrillo romano que compré en un mercadillo de Arles. Dos mil años y sigue siendo mejor que casi todo lo que se fabrica hoy.

Un lugar al que vuelves. La Tourette, de Le Corbusier, en invierno. Frío, hormigón y silencio: mi idea de unas vacaciones.

Algo que hiciste con las manos esta semana. Una maqueta de cartón cosida. Coser cartón enseña más que pegarlo.

Un creador (vivo) al que deberíamos entrevistar. Haruki Tanabe, el ebanista de Kioto que hizo mi silla. Ocho sillas al año y ninguna prisa. Es el hombre más libre que conozco.

¿Qué es para ti The Society? Un sitio donde discutir si un muro puede ser honesto. Llevamos años; no pienso parar ahora.


Théo Marchand — arquitecto — París

Su atelier, en Creative Visits →